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TRANSAMERICA versus XXY por Mª Ángeles Bustamante Ruano

Por Mª Ángeles Bustamante Ruano. Cuando pensaba en que título ponerle a este artículo finalmente me decanté por Transamerica versus XXY. Versus significa en latín: “dirección a”, me pareció poético ya que las personas protagonistas van ambas hacia la felicidad, hacia encontrarse, hacia ser personas y nada más. En ambos casos vemos lo complejo de la vida cuando te andan cuestionando desde la sociedad tu propia identidad, la terrible violencia a la cual se les somete porque no se ajustan a lo que se supone que ha de ser un mujer/hombre/padre/madre y una mujer/hombre/hija/hijo, eso que llamamos el castigo social, castigo social que todavía hoy le sigue costando la vida a estas personas por el simple hecho de ser transexuales o intersexuales. Y que se traduce en un no reconocimiento de ciudadanía y, por ende, de derechos y libertades.

Cuando leí el libro El Eje del Mal es Heterosexual me causo auténtico estupor el capítulo relativo a las personas intersexuales: Hermafroditas con actitud, cartografiando la emergencia del activismo político intersexual.

“Desde comienzos de la década de los sesenta prácticamente cada gran ciudad de EE UU ha tenido un hospital con un equipo permanente de expertos médicos que intervienen en estos casos para asignar —a través de drásticos medios quirúrgicos— un status de varón o de mujer a los bebés intersexuales. El hecho de que este sistema que preserva las fronteras de las categorías de varón y de mujer haya existido durante tanto tiempo sin despertar críticas ni escrutinio desde ningún flanco indica la incomodidad extrema que despierta la ambigüedad sexual en nuestra cultura. Las cirugías genitales pediátricas convierten en literal lo que de otra forma podría ser considerado un ejercicio teórico: el intento de producción de cuerpos sexuados y sujetos generizados normativamente a través de actos constitutivos de violencia”.

En el caso de XXY Alex tiene la suerte de que su padre y su madre no decidieron convertirla en mujer u hombre, casi siempre a costa de la castración y una absurda pretensión de imposición de identidad, pese a ello están en estado de terror continuo, miedo al entorno, hay una escena terrible en la que califican a Alex de monstruo, miedo a la propia evolución de Alex a la adultez.

Normalmente la intersexualidad es más un fenómenos intramuros, en muchas ocasiones las personas intersexuales desconocen que lo son. En cambio la transexualidad es un fenómeno más extramuros, tiene una variable de visibilidad más intensa. En este caso también las mujeres transexuales sufren el mayor castigo social respecto de lo hombres transexuales, considero que la sociedad lleva especialmente mal que un supuesto hombre “decida” someterse a un proceso de reasignación sexual parcial o completo para convertirse en mujer, creo que en este caso se pone a funcionar toda esa maquinaria que tan bien explicada está en el texto estudiado de Gayle Rubin respecto a donde reside el poder y la falocracia. Bree es transexual y una persona que quiere llevar una vida totalmente “normal”, es muy interesante el proceso de la relación con su hijo como va evolucionando, como pasa de ser “un bicho raro” a ser su madre. También llama la atención en las dos películas como se sienten amenazados con respecto a la orientación sexual el hijo de Bree y el hijo del médico que ha venido a “salvar” a Alex.

-Doctor, ¿es niño o niña?

-No sé, aún no nos lo ha dicho.

Kate Bornstein

 

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