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Manual de la buena esposa-España

 

Pilar Primo de Rivera (segunda por la derecha), participando en una reunión en la Alemania nazi (1941)

La Sección Femenina fue constituida en 1934 como la rama femenina del partido político Falange Española (luego, durante el Franquismo, la FET de las JONS) y se disolvió en 1977, tras la muerte del General Franco y la consiguiente reforma de su régimen. Fue dirigida desde su constitución hasta su liquidación por Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, hermana de José Antonio, el fundador de Falange. Impregnada su Jefa Nacional de un ferviente catolicismo, la Sección Femenina adoptó las figuras de Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús como modelos de conducta y símbolos de su acción.

Durante la Segunda República española, las militantes de la Sección Femenina realizaron tareas de apoyo a la militancia masculina del partido, especialmente visitas a los presos del partido y a sus familias, así como tareas de enlace entre los presos y la calle (mensajes, consignas, etc.).

Durante la Guerra Civil española se dedicaron a prestar apoyo a las familias de los caídos del bando nacional en la lucha, además de sus tareas anteriores en la retaguardia republicana, y fueron progresivamente adquiriendo protagonismo en la retaguardia de las poblaciones conquistadas por los sublevados, organizando espontáneamente la asistencia básica a la población (ranchos de comida para los niños, ropa, sanidad, reparto de cartillas de racionamiento…), en competencia velada con el Auxilio de Invierno creado para estas funciones por Mercedes Sanz Bachiller. Su confirmación institucional les llegó en 1937, cuando el General Franco les entregó el control exclusivo del recién creado Servicio Social de la Mujer, émulo fascista del Servicio Militar masculino y, como éste obligatorio.

En los primeros años del franquismo se consolidó su papel institucional, al serles encomendado el Auxilio Social (heredero del Auxilio de Invierno) y sobre todo, el control exclusivo de la formación femenina, centrada sobre todo en la instrucción de las jóvenes para ser buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas.
Franco les llegó a ceder un Monumento Nacional, el Castillo de la Mota de Medina del Campo (Valladolid), como sede central de la Sección Femenina.

Para su estudio se pueden consultar los fondos documentales conservados en algunos archivos: Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares (Madrid), Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca, y Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, entre los más importantes.

Formación y educación femenina en la Guerra Civil Española

Fuente: Wikipedia

11 reglas para mantener a tu marido feliz:

 

‘El manual de la buena esposa’ o cómo reir con las mujeres de la España franquista

  • La obra retrata el mundo femenino español en el anterior régimen
  • Ha sido uno de los grandes éxitos de la pasada temporada
  • Ahora, en agosto, inicia segunda temporada en el Teatro Lara
  • La actriz Natalia Vázquez define la obra como «mezcla de parodia y realidad»

Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.

Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.

Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.

«Economía doméstica para bachillerato y magisterio» Sección Femenina 1958.

No seguir la moral imperante en la época -desde 1934 hasta incluso 1977- podría tener nefastas consecuencias especialmente si eras mujer. Una chica que mantuviera actos sexuales (aunque fuera -como en el sketch de la enfermería- en solitario) corría el riesgo de terminar convertida en una prostituta que ofrecerá -como la enfermera asegura la con gesto de gran disgusto y  muchos aspavientos) sus «servicios manuales» en los parques.

Eso es lo que le vaticina  la enfermera a una joven de la sección femenina, que -aquejada de una infección vaginal- acude a consulta. En este caso, el pecado, como se descubre al final, se comete con una piedra que hace las veces de consolador y que de paso, produce la supuesta «infección vaginal».

Es tan solo una de las variadas escenas cómicas que componen la comedia El manual de la buena esposa, dirigida por Quino Valero, que ha regresado al madrileño Teatro Lara, tras el éxito de su primera temporada. Cuentan que incluso la función se ha puesto de moda como plan para las despedidas de soltera.

Personajes femeninos de la España franquista

Miguel del Arco, Yolanda García Serrano, Verónica Fernández, Ana R. Costa, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol son los autores de las distintas escenas de la obra a las que ha dado unidad el director, Quino Falero.

Llum Barrera, Natalía Hernández y Cristina Alcázar (Mariola Fuentes en la primera temporada) dan vida a diferentes prototipos de mujeres de la época.

En cada una unos de las escenas diferentes, distintos papeles que van desde laestricta dirigente de la secciónn femenina, hasta una locutora que da correctos mensajes a las oyentes a través de la ondas, o algunas de las pupilas de aquella organización, un tanto confundidas entre lo que ven (los Beatles, las minifaldas) y lo que les dicen que tienen que ver y hacer.

Y quedan claras dos cosas. Que los autores han sabido extraer el lado humorístico de las situaciones creadas en la aplicación de ese rígido ideario de conducta femenina. Y que lo han hecho documentándose en las fuentes originales.

Así  por ejemplo, la escena en el que dos dirigentes de la sección Femenina discuten si está bien o no que una nazis alemanas se duchen juntas y desnudas, está inspirada en una carta real de una militante de la sección Femenina, que se sorprendió ante esa escena.

Igualmente en otra escena, otra mujer explica a una joven cómo deberá fingir un orgasmo ante su marido, una vez casada. Y tampoco es exageración, ya que los manuales de la organización femenina falangista regularon incluso esos pequeños detalles y especificaban que, en esa situación, «con un pequeño gemido» bastaba.

El manual de la buena esposa combina, a juicio de la actriz Natalia Hernández -que resuelve igual de bien el papel de pupila desorientada que de estricta tutora- «parodia y realidad»

«No nos reímos de aquellas mujeres que fueron madres o abuelas de quienes actualmente tienen más de 40 años»

Preguntando a madres y abuelas

«Si tu hablas con las mujeres que vivieron aquella época, unas te dirán que no hacían ni caso de aquellas normas, otras que sí les marco…». No sólo Hernández ha consultado con sus familiares a la hora de abordar la cuestión.

Ana Costa, coautora de El manual de la buena esposa, le preguntó a su madre para escribir la obra, que mañana se estrena en el Lara, cómo se preparó para su noche de bodas. «Me dijeron que no me resistiera», le contestó y así se resume, dice, la confusión que impuso en España la Sección Femenina.

«Cuando se lo conté a mi madre -recuerda  Miguel del Arco-, me preguntó: ¿Una comedia? Y es que a ella, que tiene 72 años, lo que le salía decir sobre aquello era ‘hijas de puta’. Era una realidad tristísima de un país sometido en el que la mujer estaba especialmente sometida», añade.

«Habrá quien diga que con la Dictadura le fue muy bien y que muchas se lo pasarían bomba, pero la realidad es que la Sección aleccionaba a las mujeres para ser inferiores a los hombres. Quienes creemos en la Democracia no podemos ser neutros ante el hecho de que la mitad de la población estaba sometida a la otra mitad», afirma tajante.

Pero, como  el autor de la premiadísima La función por hacer, había que escarbar ahí, en los momentos hilarantes. «Aún no hemos hecho la labor de reírnos de esa época y es el momento. No debe preocuparnos lo que vayan a decir. Que digan lo que quieran. Era una época oscura y de mierda», ha resumido.

Para, otro de los autores de los textos, Juan Carlos Rubio, la obra es «un homenaje a todas las generaciones de mujeres que han sobrevivido a aquella época«.

Fuente: RTVE

 

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