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La sonrisa de Mona Lisa

Película del año 2003.

La sonrisa de Mona Lisa (Mona Lisa Smile en inglés) es una película de cine estadounidense dirigida por Mike Newell. La película se desarrolla en 1953, una época en la que las mujeres no tienen la oportunidad de decidir por sí mismas.

Katherine Watson (Julia Roberts) se traslada desde California al campus de la prestigiosa y estricta Universidad de Wellesley en (Nueva Inglaterra), en otoño de 1953, para enseñar Historia del Arte. En plena postguerra, Watson espera que sus estudiantes, las mejores y las más brillantes del país, aprovechen las oportunidades que se les presentan para emanciparse. Sin embargo, poco después de su llegada, Katherine descubre que la prestigiosa institución está anclada en la tradición y elconformismo. A Katherine le disgusta esta situación e intenta ayudarlas.

Según su profesora de etiqueta, Nancy Abbey (Marcia Gay Harden), un anillo de compromiso en el dedo de una joven está considerado un premio mayor que una buena educación. Cuando Katherine anima a sus alumnas a pensar por sí mismas, se enfrenta con las facciones más conservadoras del profesorado y del alumnado, incluida una de sus estudiantes, la superficial Betty Warren (Kirsten Dunst). La recién casada Betty se convierte en una formidable adversaria cuando Katherine convence a su mejor amiga, Joan Brandwyn (Julia Stiles), para solicitar su ingreso en la Escuela de Derecho de Yale, incluso aunque esté esperando la propuesta de matrimonio de su novio. Para la elegante y provocativa Giselle Levy (Maggie Gyllenhaal), Katherine se convierte en mentora y modelo de comportamiento. De su ejemplo, la dulce y tímida Connie Baker (Ginnifer Goodwin) también adquiere valor y consigue la suficiente confianza para superar sus inseguridades. A través de los intentos de sus estudiantes para encontrar su propio camino, Katherine también aprende una lección diferente para ella misma.

Fuente: Wikipedia

La minicrítica en violeta:

De esta película se pueden destacar la cuestión de las pioneras y de las referentes. Tanto unas como otras, en muchos casos coincide, son claves en el avance del feminismo. Un feminismo que luego cae en cascada e impregna todo y a todas y todos.

También se puede sacar mucho jugo acerca de las «libres elecciones» en la sociedad que le ha tocado a cada una vivir.

Betty Friedan

«Una mujer debe poder decir, y no sentirse culpable al hacerlo, ?¿Quién soy? y ¿Qué quiero hacer en mi vida?? No se debe sentir como una persona egoísta y neurótica si quiere alcanzar metas propias, que no estén relacionadas con su esposo e hijos»Betty Naomi Goldstein nace en Peoria, Illinois, el 4 de Febrero del año 1921, en el seno de una familia de origen judía. Su padre, Harry, era joyero, y su madre, Miriam, abandonó su empleo como editora de un periódico para ejercer de ama de casa.Desde niña, Betty fue una muy buena alumna. Tras su graduación summa cum laude en el Smith College, en 1942, consigue una beca para estudiar psicología en la Universidad de Berkeley.
Después de graduarse comenzó a trabajar como redactora, escribiendo primero para Federated Press (1943-1946), servicio de noticias del que se nutrían la mayoría de los periódicos sindicales, y más tarde para UE News (1946-1952), publicación oficial de United Electrical, Radio and Machine Workers of America, sindicato radical en la lucha por la justicia social para los afroamericanos y para las mujeres trabajadoras.En 1947 se casa con Carl Friedan, productor y ejecutivo de una agencia de publicidadad, del que se divorciaría tras 22 años de matrimonio y tres hijos en el año 1969.En 1952, embarazada de su segundo hijo, fue despedida de su trabajo. El despido supuso para ella adoptar el rol habitual en las mujeres de su época, el cuidado familiar y dedicación a las tareas domésticas, viéndose limitada laboralmente a algunos trabajos como free lance.En este periodo de su vida se da el acontecimiento, casual, que determinaría su futuro. A raíz de un encargo del Smith College sometió a sus colegas a un minucioso cuestionario y descubrió que su insatisfacción con la vida que llevaba no era algo personal sino colectivo.Las conclusiones de este primer estudio, presentadas en el artículo ?I say: Women are People Too? (cuyo borrador fue rechazado por varias revistas para mujeres, más interesadas en publicar artículos sobre decoración y cocina), reflejaban la pérdida colectiva de identidad de las mujeres de su generación y la llevaron a iniciar un análisis de campo sobre el papel que, en la sociedad estadounidense de la posguerra y la guerra fría, se asignaba a las mujeres.El resultado de este estudio fue La mística de la feminidad (1963), un exhaustivo análisis del rol de las mujeres de clase media ?convertidas por la sociedad en amas de casa sin recursos propios?, y referente indispensable (al igual que El segundo sexo de Simone de Beauvoir) para la configuración del movimiento feminista de la década de 1970.La mística femenina, dijo, no es más que una forma de la sociedad de embaucar a las mujeres, vendiéndoles una serie de bienes que las dejan vacías, padeciendo «del problema que no tiene nombre» y buscando una solución en los tranquilizantes y el psicoanálisis.Cada vez más implicada en acciones en pro de la equiparación de los derechos de las mujeres, en 1966 Friedan, con otros 27 hombres y mujeres, sentó las bases de la National Organization for Women (NOW, Organización Nacional para las Mujeres), organismo que presidió hasta 1970. Una organización que agrupó a un gran número de grupos y colectivos feministas de EEUU.

Defendió posturas en torno al aborto, salarios iguales para hombres y mujeres y permiso de maternidad que parecían ser extremas entonces.
Destacaron sus presiones al Gobierno estadounidense para que prohibiese la discriminación en el trabajo, y a las aerolíneas para que suprimieran la política de emplear tan sólo a mujeres solteras menores de treinta y dos años como azafatas de vuelo.
Uno de sus primeros actos públicos tuvo lugar en Nueva York el 26 de agosto de 1970, coincidiendo con el 50º aniversario del sufragio femenino, cuando encabezó la Huelga por la Igualdad de las Mujeres (Women?s Strike for Equality), una jornada reivindicativa que incluía la exigencia del ?aborto gratis e inmediato? y que congregó a más de 50.000 personas.

En 1971, dio otra vuelta de tuerca en su particular cruzada en favor de la paridad de géneros con la fundación delNational Women?s Political Caucus (NWPC, Comité Político Nacional de Mujeres) y la National Association for the Repeal of Abortion Laws (NARAL, Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes contra el Aborto), empresa en la que la acompañaron Bernard Nathanson y Larry Lader y que después se convertiría en Naral Pro Choice.

Su trabajo, no obstante, no estuvo exento de críticas y controversias, sobre todo por su renuencia a la hora de apoyar las reivindicaciones de las minorías raciales y las lesbianas e incluirlas en el movimiento feminista, algo que finalmente hizo en el año 1978. Fue incluso llamada ?retrógrada? por defender que las mujeres podían y debían vivir en asociación con los hombres.

Falleció en su casa a los 85 años, el 4 de Febrero de 2006, el día de su cumpleaños a causa de problemas cardiacos.

Betty Friedan fue una de las voces más importantes del movimiento feminista en las décadas de los 60 y 70 del pasado S.XX.

RECONOCIMIENTOS

1964. Premio Pulitzer.

BIBLIOGRAFÍA
La mística de la feminidad.1963.
La segunda fase.1981.
La fuente de la edad: vivir la vejez como una etapa de plenitud.1993.
Mi vida hasta ahora.2000.

ENLACES DE INTERÉS

Entrevista a Betty Friedan. Mujeres en Red.
Entrevista a Betty Friedan. Unesco
Fragmento de una entrevista en la BBC
Betty Friedan. Biografía(inglés)
Betty Friedan. Wikipedia(inglés)

BETTY FRIEDAN , CATEDRA, 2009
ISBN 9788437626178

DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 472 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editoral: CATEDRA
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788437626178
«La mística de la feminidad» es un clásico del pensamiento feminista que se publicó originalmente en Estados Unidos en 1963. Se trata sobre todo de un libro de investigación respaldado por un abundante trabajo descriptivo, y sólo como consecuencia de esto se acaba convirtiendo en un libro militante, lo que lo aproxima al otro gran clásico del siglo XX, «El segundo sexo», de Simone de Beauvoir. Friedan llama “mística de la feminidad” a esa imagen de lo “esencialmente femenino”, eso de lo que hablan y a lo que se dirigen las revistas para mujeres, la publicidad y los libros de autoayuda. Es una horma moral, fabricada en esos años, en la que se pretende, como en un lecho de Procusto, hacer vivir a todas las mujeres. Es algo inauténtico que, si se intenta llevar a cabo, produce consecuencias cada vez más graves. Comienza por un difuso malestar y termina por producir enfermedades verdaderas. Precisamente el libro comienza con un capítulo titulado “El malestar que no tiene nombre”. Estamos ante un libro extraordinariamente influyente que ha resultado ser decisivo en el acompañamiento de uno de los cambios sociales más determinantes del siglo xx: la posición y autoconciencia de las mujeres como grupo.
MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA MÍSTICA DE LA FEMINIDAD

Mística de la feminidad es el nombre de un libro clave del Feminismo de la segunda ola del feminismo (1960-1990) con el que su autora Betty Friedan ganó el premio Pulitzer en 1964. Publicado en Estados Unidos en 1963, en la introducción, trata “el malestar que no tiene nombre”, que según las investigaciones que realizó Friedan, aquejaba a las mujeres estadounidenses de clase media y que la autora identifica con «la mística de la feminidad». Este libro fue el punto de arranque del feminismo de los años 70, marcó el final del interregno y de la mística femenina. Se constató que:

aunque los derechos políticos se tenían -resumidos en el voto-, los educativos se ejercían , las profesiones se iban ocupando (…)las mujeres no habían conseguido una posición paritaria respecto de los varones. 1

Friedan describe el período de los años 50 en el que el modelo educativo, difundido después de la Segunda Guerra Mundial, se dirigía a que las mujeres decidieran elegir la opción de regresar al hogar, después de haber conquistado el derecho al voto y a la educación y de haber accedido a un empleo. La expresión mística de la feminidad, según su autora, se emplea para describir un conglomerado de discursos y presupuestos tradicionales acerca de la feminidad que obstaculiza el compromiso intelectual y la participación activa de las mujeres en su sociedad.2 Sin independencia económica, el modo de vida del ama de casa en ese nuevo hogar tecnificado, produce soledad, depresión y otros cuadros médicos calificados como «típicamente femeninos». Friedan analiza el sistema económico en el que se vende a las mujeres una identidad acorde con la unidad familiar de consumo en que se ha transformado la familia.

No tenía sentido salir a competir en el mercado por un puesto de cualificación media o baja cuando se podía ser su propia jefe. Una «mujer moderna»no sólo tenía a punto su hogar tecnificado, sino que establecía las relaciones por las cuales el marido podía progresar:reuniones, asociaciones, cenas, partys, que hincharan las velas del progreso familiar. 1

Sinopsis

El libro comienza con una introducción donde Friedan describe lo que llamó el malestar que no tiene nombre -el descontento generalizado de la mujer en la década de 1950 y principios de 1960. Se analizan las vidas de amas de casa de varios condados de los Estados Unidos, que no estaban contentas a pesar de estar felizmente casadas, tener hijos y una vida con todas las comodidades materiales.

A principios de los 60 Friedan observa el agudizarse de este problema sin nombre, al verificarse lo que define «como un súbito viraje sociológico» (Friedan, 1965: 38), que llevó a las mujeres a renunciar a sus carreras, recortando su libertad respecto de la de sus madres y abuelas, y dando lugar a un auténtico baby boom en Estados Unidos.2

Capítulo 1

Friedan señala que la media de edad de contraer matrimonio estaba bajando durante la década de 1950 y la tasa de natalidad subiendo, sin embargo, el descontento persistía a pesar de que la cultura estadounidense insistía en que la realización de la mujer estaba en el matrimonio y siendo ama de casa. El capítulo concluye declarando que ya no se puede seguir negando esa voz que en el interior de la mujer le dice: yo quiero algo más que mi marido, mi casa y mis hijos.

El mensaje central de Betty Friedan fue que “algo” estaba pasando entre las mujeres norteamericanas, ella lo denominó “el problema que no tiene nombre”: las mujeres experimentaban una sensación de vacío al saberse definidas no por lo que se es, sino por las funciones que se ejercen (esposa, madre,ama de casa…). Las mujeres fueron atrapadas por la “mística de la feminidad” y para romper esta trampa y lograr su propia autonomía, deberían incorporarse al mundo del trabajo.3

Capítulo 2

Friedan constata que las decisiones editoriales de revistas femeninas se toman por una mayoría de hombres que insisten en mostrar historias de mujeres felices, amas de casa, o bien de activistas neuróticas e infelices, creando así la mística femenina-la idea de que la realización natural y propia de la mujer consistía en dedicar su vida a ser amas de casa y madres. Friedan señala la contradicción de estas revistas con las que se publicaron en la década de 1930 en las que con frecuencia aparecían mujeres heroínas, seguras e independientes.

Las revistas femeninas habían aparecido en la década de los felices veinte y por la extensión y tirada que les conocemos se consolidaron en los años cincuenta. Todas ellas propusieron un modelo de mujer nueva que oponer a la abuela ignorante y caduca. «Antes» y «ahora» se convirtieron en las palabras clave.»Antes» las abuelas hacían inconscientemente y por lo general mal una larga serie de cosas, por falta de perfeccionamiento y de oportunidades: no criaban bien a sus hijos, no conocían las buenas reglas de higiene, no sabían que llevar una casa exigía una licenciatura en asuntos domésticos.1

Capítulo 3

Friedan recuerda su propia decisión de cumplir con las expectativas de la sociedad, renunciando a su prometedora carrera en psicología para criar a los hijos, y muestra que otras mujeres jóvenes todavía luchaban contra el mismo tipo de decisión. Muchas mujeres abandonan la escuela para contraer matrimonio, por miedo a que si la mujer espera demasiado o dedica demasiado tiempo a los estudios, no será capaz de atraer a un marido.

Por una parte los varones que regresaron del frente reclamaban sus antiguos empleos, lo que implicaba que las mujeres los desalojaran y volvieran al hogar, bajo el sobreentendido de que lo habían abandonado de modo provisorio por causas de fuerza mayor. Para hacer esto posible el hogar mismo debía renovarse y el papel femenino tradicional adecuarse al nuevo estado de cosas. Mujeres con derechos ciudadanos recientemente adquiridos y una formación elemental o media, en número significativo,debían poder encontrar en el papel de ama de casa un destino confortable.1

Capítulo 4

Friedan analiza las primeras feministas de América y la forma en que lucharon contra el prejuicio de que la función propia de una mujer iba a ser solamente la de ser esposa y madre. La autora señala que se aseguraron los derechos importantes para las mujeres, incluyendo la educación, el derecho de proseguir una carrera, y el derecho a votar.

De hecho, una de las partes más bellas del libro es aquella en que narra la historia de las primeras feministas y de sus luchas, ahora leídas bajo el extraño estupor de los derechos ya adquiridos, y donde cuestiona todo un conjunto de tópicos muy ligados a sus vidas y personas: esas primeras feministas, nos cuenta, no fueron solteronas ni hambrientas sexuales, sino que «amaron y fueron amadas (…) en una época en que el apasionamiento erótico de la mujer estaba tan prohibido como la inteligencia».2

Capítulo 5

Friedan, que tenía una licenciatura en psicología, critica a Sigmund Freud (cuyas ideas fueron muy influyentes en los Estados Unidos en el momento de la publicación de su libro). La autora señala que Freud vio a las mujeres como menores de edad y como destinadas a ser amas de casa, toda vez que señala que Freud escribió: «Creo que toda acción de reforma de la ley y de la educación se vendría abajo ante el hecho de que, mucho antes de la edad en que un el hombre puede lograr una posición en la sociedad, la naturaleza ha determinado el destino de la mujer a través de la belleza, el encanto y la dulzura. La ley y la costumbre tienen mucho más que dar de lo que ha restado a las mujeres, pero la posición de la mujer seguramente será lo que es: una querida y adorada amada en la juventud y una esposa amada en los años maduros.» Friedan también señala que el concepto no probado de Freud de la «envidia del pene» se habían utilizado para etiquetar como neuróticas a las mujeres que deseaban tener una carrera, así como que la popularidad de la obra e ideas de Freud , elevaron la «mística femenina» de la realización del ama de casa, a una religión «científica » que la mayoría de las mujeres no tenían suficiente estudios para criticar.

. Esta «castrante» imagen de lo femenino ha sido en buena medida fomentada por Freud y el psicoanálisis, que ven en la neurosis femenina y en los intentos de autonomía o éxito profesional por parte de las mujeres un síntoma inequívoco de su «envidia del pene», es decir, de su incómoda conciencia de inferioridad respecto del hombre y su consecuente inadecuación a su rol de mujer. Lo revolucionario del libro es que desentraña el mecanismo por el que esta bonita mentira se ha arraigado y mantenido en el imaginario colectivo tanto tiempo y a pesar de sus devasvastadores efectos sobre toda la familia: una mentira que Friedan ve emerger de las teorías psicoanalíticas pero que persevera e invade todos los ámbitos por obra de un discurso generalizado en la esfera pública y, muy especialmente, por las revistas femeninas de entonces y la publicidad.2

Capítulo 6

Friedan critica el funcionalismo , que trató de hacer que las ciencias sociales fueran más creíbles mediante el estudio de las instituciones de la sociedad como si fueran partes de un cuerpo social, como en la biología. Las instituciones se han estudiado en términos de su función en la sociedad, y las mujeres estaban confinadas a sus funciones sexuales biológicas como amas de casa y madres, por lo que hacerlo de otro modo alteraría el equilibrio social. Friedan señala que este no ha sido probado y que Margaret Mead , un funcionalista prominente, tenía una floreciente carrera como antropólogo.

La mística está basada principalmente en fuentes orales, en entrevistas, colocándose así, por la propia elección metodológica de Friedan, en un camino innovador en los estudios de género y en la historiografía, los cuales han seguido desde entonces utilizando las experiencias directas de las mujeres como fuente principal para el conocimiento de la subjetividad femenina y para el análisis general de los problemas de género en su contexto social.2

Capítulo 7

Friedan discute el cambio en la educación de las mujeres desde 1940 hasta la década de 1960, que en las escuelas de muchas mujeres se concentró en clases no desafiantes centradas sobre el matrimonio, la familia y otros temas que consideraron oportunos para las mujeres, pues como educadores influidos por el funcionalismo, sentían que demasiada educación echaría a perder la feminidad de la mujer y la capacidad de satisfacción sexual.Friedan dice que este cambio en la educación de las niñas, paralizaba su desarrollo emocional a una edad temprana, porque nunca tuvieron que enfrentar la dolorosa crisis de identidad y la maduración posterior de desafíos que vienen de frente a los adultos.

Sin duda, el punto neurálgico de ese mal se hallaba en la educación de las mujeres, puesto que no disponían de los conocimientos necesarios para autodefinirse a sí mismas como tales. En ese sentido, La mística de la feminidad supuso un excelente manual para asentar la base intelectual que facilitara la apertura de conciencias a una nueva realidad mucho más digna e igualitaria. Asimismo, existía en torno a la feminidad toda una amalgama contaminada de tradicionales y sofisticadas asunciones freudianas que malversaban este ideal estético y moral, del cual urgía que los componentes del « género femenino » se desprendieran. Nadie más que una misma, podía definirse como mujer. Por ello, La mística de la feminidad devino un completo cambio de paradigma porque las mujeres dejaban de ser significadas por otros, esto es, no exclusivamente en relación a los hombres, como esposas, madres, objetos sexuales, sino como personas en la sociedad, y haciéndolo por voluntad propia, siendo el concepto de « condición de personas » de las mujeres toda una revolución.4

Capítulo 8

Friedan señala que las incertidumbres y miedos durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría alejaron a los estadounidenses de las comodidades del hogar, por lo que se trató de crear una vida familiar con el padre idealizado como el sostén de la familia y la madre como el ama de casa. Señala que a esto ayudó el hecho de que muchas de las mujeres que trabajaron durante la guerra, cubriendo los puestos anteriormente ocupados por los hombres, se enfrentaban al despido, la discriminación o la hostilidad, cuando los hombres volvieron y que los educadores culpaban a la sobreeducación y el interés profesional en que se centraban las madres, del desajuste de los soldados en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como muestra Friedan, estudios posteriores encontraron que las madres dominantes, y no arribistas, fueron las que criaron niños inadaptados.

En su obra, Betty Friedan recalcaba la importancia de evitar continuar en ese estado al recordar a las mujeres que debían desprenderse de ese miedo a la libertad, a terminar de crecer, a verse libres de la dependencia pasiva en la que se encontraban, porque, si no procedían de este modo, si no mostraban esfuerzo alguno por llegar a ser todo aquello que estaba latente en su interior, entonces, anularían su propia humanidad.4

Capítulo 9

Friedman muestra que los anunciantes trataron de animar a las amas de casa a pensar en sí mismas como profesionales que necesitan muchos productos especializados con el fin de hacer su trabajo, desalentando al mismo tiempo a las amas de casa de tener carreras reales, ya que eso significaría que no dedicarían su tiempo y esfuerzo en las tareas domésticas y por lo tanto no comprarían tantos productos para el hogar, reduciendo los beneficios de los anunciantes.

En este momento, el ama de casa se ha convertido en un agente económico de vital importancia no sólo por su papel a la hora de abastecer el hogar sino, sobre todo, porque su insatisfacción vital es conocida y aprovechada por los expertos en campañas publicitarias para venderle todo tipo de objetos con los que intenta subsanar su vacío existencial. Al identificar los factores económicos que están detrás del auge de la mística de la feminidad Betty Friedan inaugura una forma de feminismo 2

Capítulo 10

Friedan en varias entrevistas a amas de casa a tiempo completo, encontró que a pesar de que no se realizan personalmente en sus tareas domésticas, estaban todas muy ocupadas. Se postula que estas mujeres inconscientemente, dilataban las tareas del hogar para llenar el tiempo disponible, ya que la mística de la feminidad les enseña a las mujeres que este es su papel, y si alguna vez completaran sus tareas, se convertirían en innecesarias.

Las « amas de casa » que se habían dejado seducir por la hipnótica perfección de los barrios residenciales, parecían no percibir su nociva aura, a pesar de los logros conseguidos por el colectivo femenino, la cual las mantenía adheridas al envoltorio ideológico de esa organización política, económica, religiosa y social basada en la autoridad y liderazgo del varón conocida como « sociedad patriarcal » o « bastión de masculinidad » 4

Capítulo 11

Friedan señala que muchas amas de casa han buscado satisfacción en el sexo, incapaces de encontrarla en las tareas del hogar y en los hijos. Friedan señala que el sexo no puede satisfacer todas las necesidades de una persona, y que los intentos para que lo haga tan a menudo conduce a las mujeres casadas a tener relaciones o mantener a distancia a sus maridos a medida que estén obsesionados con el sexo.

Capítulo 12

Friedan discute el hecho de que muchos niños han perdido interés en la vida o el crecimiento emocional, atribuyendo el cambio a la propia falta de realización de la madre, un efecto secundario de la mística de la feminidad. Cuando la madre carece de autonomía, señala Friedan, a menudo trata de vivir a través de sus hijos, haciendo que los niños pierdan su propio sentido de sí mismos como seres humanos separados con sus propias vidas.

Capítulo 13

Friedan se refiere a Abraham Maslow y la jerarquía de las necesidades y las notas que las mujeres han quedado atrapados en el nivel básico, fisiológico, que se espera encontrar su identidad a través de su rol sexual por sí sola. Friedan dice que las mujeres necesitan un trabajo significativo al igual que los hombres para lograr la auto-realización, el nivel más alto en la jerarquía de necesidades.

Capítulo 14

En el capítulo final de La Mística de la feminidad, Friedan analiza varios estudios de casos de mujeres que han comenzado a ir en contra de la mística femenina. También aboga por un nuevo plan de vida para sus lectoras, incluyendo no ver el trabajo doméstico como una carrera, no tratar de encontrar plena realización a través del matrimonio y la maternidad sola, y encontrar un trabajo significativo que utiliza su capacidad mental completa. Se trata de los conflictos que algunas mujeres puedan encontrar en este viaje de auto-actualización, incluyendo sus propios temores y la resistencia de los demás. Para cada conflicto, Friedan ofrece ejemplos de mujeres que la han superado. Friedan termina su libro mediante la promoción de la educación y el trabajo significativo como el último método por el cual las mujeres estadounidenses pueden evitar quedar atrapadas en la mística de la feminidad, llamando a un drástico replanteamiento de lo que significa ser femenina, y ofrece varias sugerencias educativas y ocupacionales.

las mujeres, que en absoluto se identificaban como feministas en una línea genealógica con el feminismo anterior, tuvieron que aprender a identificar y nombrar la opresión.5

Impacto

La Mística de la Feminidad es el punto de arranque del feminismo que despertó en la década de 1970. En la cronología del feminismo, teóricas como Amelia Valcárcelsitúan la obra de Betty Friedan en el período que denominan interregno.

la mística de la feminidad coincidió y fue uno de los momentos normativos de la guerra fría. Dos modelos sociales y políticos, dos modelos femeninos. La realidad era muy otra.La mística de la feminidad estaba produciendo graves trastornos en la población femenina sobre la que se ejercía. La pretendida igualdad soviética funcionaba con un sobreesfuerzo que sólo a las mujeres se exigía, que dejaba intacto el trabajo doméstico y suprimía las libertades públicas.6

Friedan puso nombre a la opresión que en épocas anteriores se había conocido con diversos nombres pero que no se recordaban por el «olvido histórico». Su importancia está en que facilitó a miles de amas de casa de diversos países, los medios para identificar su situación de malestar no solo personal sino, colectiva.5Véase también

Referencias

  1. ↑ abcd Valcárcel, Amelia. La memoria colectiva y los retos del feminismo. Consultado el 28 de julio de 2012.
  2. ↑ abcdef Branciforte y Ortíz, Laura y Rocío. De la mística de la feminidad al mito de la belleza. Consultado el 28 julio de 2012.
  3.  del Rio Martínez, Amaia. Historia del Movimiento feminista. Consultado el 1 de agosto de 2012.
  4. ↑ abc López, Juan Diego. El legado de Betty Friedan.
  5. ↑ ab Nash, Mary. Mujeres en el mundo.Historia,retos y movimientosISBN 84-206-4205-3.
  6.  Valcácel, Amelia. Feminismo en el mundo globalISBN 978-84-376-2518-8.

Fuente: Wikipedia

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