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Homeland

Guerra de Irak. Dos marines estadounidenses han sido secuestrados. Nada se sabe de ellos… hasta ocho años después. Este hecho es el detonador de toda la historia. La agente de la CIA, Carrie Mathison (Claire Danes), ha trabajado durante años sobre el terreno de Baghdad en busca de colaboradores y datos sobre los objetivos de Abu Nazir, uno de los líderes terroristas más buscados por EEUU. La liberación del sargento Nicholas Brody (Damian Lewis) después de tanto tiempo le hace sospechar. EEUU ya ha convertido al marine en un héroe nacional, en un símbolo de la lucha contra el terror,… pero Anerson sostiene que los terroristas no lo han podido dejar vivir sin nada a cambio, por lo que empieza investigar cuáles son sus intenciones. A partir de esta premisa, las dobles intenciones de su liberación y la creencia de que las células pretenden atentar desde dentro, a través de un soldado estadounidense reconvertido, comienza a construirse un relato con ritmo ascendente, emoción e intriga, en una atmósfera de continua sospecha y bajo a sensación de que va a pasar algo de un momento a otro.
La serie, escrita y producida por Howard Gordon y Alex Gansa, dos de los creadores de ’24’ (exponente máximo de la obsesión por la seguridad y la lucha contra el terrorismo), abre el debate sobre la presencia del enemigo interno. El piloto se centra en caracterizar a la protagonista. Una obsesa de la investigación, de la sospecha hasta la paranoia, que vive en silencio su dependencia de las pastillas, que encarga llenar la casa del sargento de cámaras y micrófonos, que actúa en los fuera de la legalidad… todo por una intuición. Precisamente, estos arrebatos la enfrentarán a su mentor en la CIA, Saul Berenson (interpretado por un inquietante Mandy Patinkin en su regreso a la pequeña pantalla tras ‘Mentes Criminales’ y ‘Three Rivers’), que pese a la dudas siempre sucumbe y apoya la causa de su discípula.
El regreso del sargento también abre una trama amorosa, el típico trío entre marido dado por muerto, mujer y amigo con el que ha rehecho su vida. Brody empieza a sospechar de esta relación en su ausencia, mientras oculta a los agentes y la familia de su compañero ejecutado la verdad sobre su cautiverio.
El prometedor piloto siembra, no obstante, algunas dudas sobre el futuro desarrollo de la historia. Se centra únicamente en la trama principal y en la construcción y caracterización de la agente. No abre y deja intuir otras tramas (salvo la amorosa) y evita anticipar y desvelar quienes serán los secundarios con un mayor peso. Un estreno correcto y sólido, al uso, que cumple las ‘normas’ de plantear el conflicto pero que hace cuestionar su continuidad, su recorrido más allá de una temporada emocionante y con un gran final. Es el comienzo, habrá que esperar los siguientes episodios (siempre decisivos para determinar sus expectativas), pero confiamos e intuimos en que nos sorprenderá.

La minicrítica en violeta:
Intrigante serie, suspense al límite, te mantiene ante la televisión sin poder dejar de mirarla, así como dudando continuamente de si lo que cree la agente es correcto o no.
El personaje de la agente y de la esposa del soldado son impresionantes. La primera porque rompe todos los estereotipos femeninos. Y la segunda porque, en cambio, se ve atrapada en los mismos. Sobre todo, en cuanto a lo que se supone ha de ser una madre, una esposa,…la que mantenga ligada la familia, aun a pesar de ser una desgraciada.
Además ella se debate continuamente entre la alegría de recobrar a su esposo supuestamente fallecido en acto de servicio y la sensación de conocerle tras tantos años y tanto sufrimiento.
Todo lo dicho es aplicable a la primera y segunda temporada. A día de hoy, año 2018, la evolución de la serie y del personaje de Carrie supera todas las expectativas.
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