+ Abrir categorías

Defensa de Dama

Defensa de Dama de Isabel Carmona y Joaquín Hinojosa
Dirección: José Luis Gómez
Producción: Teatro de La Abadía y Teatre Romea

Sinopsis:

2º Premio a la Mejor Actriz del Festival de Teatro Ciudad de Palencia 2002 a Rosa Manteiga

María, mujer de unos 30 a 35 años con cierto desgastado atractivo y que parece estar siempre en estado de alerta, espera, tensa y angustiada, el regreso de su marido, Ulises, que vuelve -tras conseguir la libertad condicional- de la cárcel donde ha estado recluido por haber dejado a María gravemente herida a causa de una paliza. Su reclusión significó un período de paz para María tras soportar años de infierno íntimo por los malos tratos de Ulises, que resultó un hombre primario y elemental, aficionado a la bebida y violento en todos los ámbitos de su vida, con quien se casó casi adolescente como único medio para eludir el acoso al que su padre la sometía desde la enfermedad y muerte de su madre.

La acción comienza cuando María, que ha recibido la notificación de la puesta en libertad de Ulises, está esperando la aparición de éste de un momento a otro. El padre de María, un hombre robusto y bronco ahora reducido a escombros por la edad y los achaques, obliga a María a una convivencia torturante con sus enfermedades, sus análisis médicos y sus manías seniles, que ella soporta mientras se debate entre el impulso de marcharse para huir de Ulises -cosa que, conociéndole, ella sabe inútil y que, todo lo más, convertiría su vida en una angustiosa y permanente huída- y  imposibilidad íntima de dejar a su padre abandonado. Y ahora que Ulises vuelve a casa después de tres años, todo se le viene encima: los terrores vividos y los terrores imaginados derrumban el débil muro de seguridad que creía haberse construido. La tensión que ella vive hace que, en la primera escena, la relación con su padre alcance extremos de virulencia verbal y emocional en los que ambos se dicen a la cara, sin ahorrar crueldad, verdades hasta ahora no pronunciadas.

La llegada de Ulises, que María encaja con aparente entereza, corta la situación y da pie a una imparable progresión en la tensión dramática. Ulises parece querer olvidar lo pasado y comenzar de nuevo, pero, desde que surge el primer y mínimo desacuerdo a propósito de un comentario de ella sobre su afición al alcohol, se siente la amenaza, se percibe su hosca violencia de siempre, su rencor, sus ansias de venganza y de recuperar su puesto y su poder en la casa, su seguridad de sentirse fuerte e impune. La violencia y el infierno se ciernen de nuevo sobre María, y se intuye que ella, en un arranque irrefrenable y en legítima defensa puede, en cualquier momento, intentar acabar con Ulises. Incluso él ironiza, burlón, sobre ello, retándola a intentarlo. Cuando la violencia se dispara súbitamente con su cara más feroz al ser María víctima de una atroz violación – que ella misma parece propiciar con una actitud sorpresivamente sumisa e incomprensiblemente provocativa-, el desenlace de la situación llega de forma insospechada y permite suponer que María, que ha utilizado todas las armas de que disponía para su defensa de dama, reconciliada consigo misma y con la vida, tiene ante sí la esperanza de un futuro que le permita reconstruirse.

María: Tú siempre crees que lo que haces a los demás no es para tanto.

Reparto:

Ana Belén (01/02) María
Rosa Manteiga (02/03) María
Juan José Otegui Germán
Antonio Valero (01/02) Ulises
Ernesto Arias (02/03) Ulises

Ficha Artística:

Ayudante de utillería y vestuario Deborah Macías
Espacio sonoro Mario Goldstein
Iluminación José Manuel Guerra
Escenografía Sven Nebel y José Luis Gómez
Ayudante de dirección Carlos Aladro
Dirección José Luis Gómez

Fuente; Teatro de La Abadía

RECOMENDAR A MIS AMIG@S

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Categorias